Del Bañado al dos mil
atrás de la Perito
cerca del Riachuelo
el negro Arielito Pérez
hijo de Ricardo
hijo de la Lily
ocho años petiso delgado rápido
pica por la punta y la pide
relojea el arco
se muerde el labio y saca el zurdazo
abajo palo derecho
cancha de seis
categoría setenta y ocho
Club Nueva Era
barrio de Pompeya
lunes, enero 8
Murga
Levantan los brazos
los pibitos de la murga de la placita
de Martín Coronado, bajo el sol que pega
a media tarde un veintipico de diciembre
y pela el lomo de los guachos piernas de alambre
pies danzantes cintura de avispa
que sacuden polvadera y ciegan los ojos
enturbian el aire y la tienen así, la cosa, el ritmo
y cuando la zurda del pibe mas grande
sacuda el último grave se podrá ir
el sol o será el final de este mundo
pero la lluvia hoy no apaga fuegos ni
calma a los sedientos. Fuman y escabian
y se escrachan la piel con el Che
racing los redondos boquita madre
padre paula los piojos bob marley
los gardeles y la lengua
Stone que cuelga del cuello de la morocha
cae esplendorosamente entre sus divinas tetas
y todos se las miran con ganas
de chupárselas pero la morocha
ni pelota, baila porque escucha el repique
se pone loca se saca las zapas
y le mete al ritmo que explota acá
donde nacen a la vida
en Martín Coronado
al costado de la vías del Urquiza
donde los guachos dicen
que casi nunca
llueve.
los pibitos de la murga de la placita
de Martín Coronado, bajo el sol que pega
a media tarde un veintipico de diciembre
y pela el lomo de los guachos piernas de alambre
pies danzantes cintura de avispa
que sacuden polvadera y ciegan los ojos
enturbian el aire y la tienen así, la cosa, el ritmo
y cuando la zurda del pibe mas grande
sacuda el último grave se podrá ir
el sol o será el final de este mundo
pero la lluvia hoy no apaga fuegos ni
calma a los sedientos. Fuman y escabian
y se escrachan la piel con el Che
racing los redondos boquita madre
padre paula los piojos bob marley
los gardeles y la lengua
Stone que cuelga del cuello de la morocha
cae esplendorosamente entre sus divinas tetas
y todos se las miran con ganas
de chupárselas pero la morocha
ni pelota, baila porque escucha el repique
se pone loca se saca las zapas
y le mete al ritmo que explota acá
donde nacen a la vida
en Martín Coronado
al costado de la vías del Urquiza
donde los guachos dicen
que casi nunca
llueve.
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