martes, mayo 22

Perrotigre

Imagino
que las cinco de la tarde
caen sobre Hurlingham
la mano que aguanta el pucho
se congela, no pienso, estoy vacío
solitario, no me encuentro
pierdo mis palabras
estoy lejos de las personas y del ruido
cruzo Avenida Roca
y ahí está
rascándose las bolas
metiendo la mirada entre los huecos de luz que dejan
las viejas apuradas que nacen de la multitud
que escupe
el tren
mi perro muerto querido viejo y peleón
está piel y hueso
y sus ojos son más grandes
más que antes. Me mira
frunce la trompa
de hiena
muestra sus colmillos
de león
me dice que anduvo de vago
estos meses
que donde mierda me había metido
le ato la bufanda al cuello
y arrancamos
a casa. A mitad de cuadra
ya se quiere pelear con uno
Llegamos y con los ojos llenos de lágrimas
le digo a Juan:

no me vas a creer, hermano

acaba de ocurrir
un milagro.