Lo jodido del asunto hermanito es que la poesía se te predispone
y te entrega el rosquete en cualquier momento,
en la cola de pago exacto o pasando en colectivo
por la calle Salta en donde todo es tan colorido
tan a un precio bárbaro y tan juntito todo que es imposible
que no te agarre la visión, pero atenti:
es una cagada porque a veces
es solo eso, la extraña sensación, la ausencia de las palabras,
entonces vos te quedás mirando la nada como un gilo
y te empiezan a doler los fueyes o te reís como trastornado,
y que se yo, que se le va a hacer. Si uno pudiera quitarse unos versos
de encima, así como si fuera la zurda de Pappo
cuando lo puso al salame ese
que le miraba la mina. Pero ya no me preocupo tanto.
Mirá si me voy a venir loco por eso.
Cambiaría todas las líneas y las páginas que leí
por una Fender del 54’ con cuerpo de fresno y unas cuerdas 011.
Cambiaría cualquier cosa
por encontrar definitivamente la paz. Por largar el pucho.
Y menos mal que ya no leo a todos esos apellidos raros
que me limaron tanto la cabeza y la puta que los parió a todos
¡Hijos de puta, casi me sacan la esperanza!
Ahora pienso que me hubiera gustado ser boxeador, ahora
pienso que me hubiera
gustado aprender un oficio, que me hubiera gustado
no haber perdido el tiempo en la universidad.
Comunicólogo ¿Comuni-quién?
Como si un Walsh hubiera necesitado
de una papeleta para ser una bestia admirable.
Pero ya no me quejo. Ahora solo me preocupa que los perros
se queden sin Raza,
o que mi mujer no sonría,
o que en los ensayos nos cueste mucho
sacar alguna canción.
jueves, octubre 2
miércoles, agosto 13
Un caballo negro
Hay una chica que se merecería por ejemplo
que una lluvia fresquita la agarre
a la tarde mientras pasea
en su bicicleta violeta. Una linda lluvia.
Una que le limpie la cara y el corazón y todo lo demás.
O se merece por ahí un domingo,
una hamaca paraguaya, una casa de madera,
tiene que haber mate y bizcochos, eso si, y tiene que haber
perros cualunques rompiendo las pelotas
y tiene que haber negritos con rulos corriendo
por ahí. Y capaz su voz saboreando la melodía
y depositándola en el aire merece
mas que mis dedos sobre las cuerdas.
Pasa que ella está del lado de la vida,
de respirar, de descalzarse las patas, de fijarse
en lo que nadie tiene tiempo para ver y tiene la maravillosa
capacidad de preferir lo simple.
Comer muchos caramelos, tomar el jugo de manzana,
hacer tortas de cumpleaños, tener sobrinos, festejar.
Escuchame, además es alta perra, guacho,
si la ves te caes de culo, y sin embargo
ella se ríe como un macho y te abraza
con la fuerza de un buen amigo, y uno siente que esas manos
que ya bloquearon miles de pelotas,
que ya palparon la aspereza de la muerte
se merecen de una vez por todas
acariciar la suave felicidad.
Y así es como se ganó el derecho a que la luna
la acompañe todas las noches hasta su almohada,
y así es como si yo pudiera le pondría un rayo de sol
en su cabeza, en todas las horas,
para que no tiemble de frío nunca más.
Este caballo negro no tiene todavía lo que se merece,
pero yo se que no tiene que parar
de galopar, porque allá en el horizonte
algo bueno la está esperando.
Y en cuanto
a este perro flaco, no mucho:
solamente que sería feliz
de correr por la vida
a su lado.
que una lluvia fresquita la agarre
a la tarde mientras pasea
en su bicicleta violeta. Una linda lluvia.
Una que le limpie la cara y el corazón y todo lo demás.
O se merece por ahí un domingo,
una hamaca paraguaya, una casa de madera,
tiene que haber mate y bizcochos, eso si, y tiene que haber
perros cualunques rompiendo las pelotas
y tiene que haber negritos con rulos corriendo
por ahí. Y capaz su voz saboreando la melodía
y depositándola en el aire merece
mas que mis dedos sobre las cuerdas.
Pasa que ella está del lado de la vida,
de respirar, de descalzarse las patas, de fijarse
en lo que nadie tiene tiempo para ver y tiene la maravillosa
capacidad de preferir lo simple.
Comer muchos caramelos, tomar el jugo de manzana,
hacer tortas de cumpleaños, tener sobrinos, festejar.
Escuchame, además es alta perra, guacho,
si la ves te caes de culo, y sin embargo
ella se ríe como un macho y te abraza
con la fuerza de un buen amigo, y uno siente que esas manos
que ya bloquearon miles de pelotas,
que ya palparon la aspereza de la muerte
se merecen de una vez por todas
acariciar la suave felicidad.
Y así es como se ganó el derecho a que la luna
la acompañe todas las noches hasta su almohada,
y así es como si yo pudiera le pondría un rayo de sol
en su cabeza, en todas las horas,
para que no tiemble de frío nunca más.
Este caballo negro no tiene todavía lo que se merece,
pero yo se que no tiene que parar
de galopar, porque allá en el horizonte
algo bueno la está esperando.
Y en cuanto
a este perro flaco, no mucho:
solamente que sería feliz
de correr por la vida
a su lado.
miércoles, julio 23
Para la patria de un niño
No me cabe que objetos viejos sin vocabulario suficiente para hablar
sobre mí se tomen la molestia de representar algo, un inventario
inconcluso inútil de valores afectados. Por mi que no,
que no estén, una locura verlos ahí quitando
espacio empaquetados en papel madera,
con hilo sisal que solo afloja a filo de
cuchillo acumulando mugre
melancolía nostalgia,
la gran oda
al tanga -
zo.
Y aunque reconozco el valor
que la gente
le da a los recuerdos,
me gusta observarlos desde afuera. Apreciar todo
lo que
encierran
Viejos viejos viejos
objetos chotos que son nada,
tanta nada,
tang sabor a nada,
nada vacía ausente que a veces pareciera ser todo
Porque, pero, que se yo, pero que se yo, no se,
...
...
una foto vieja,
una de pendejo,
una de cuando había
una de cuando no. Ver la casa,
ver el patio
la cara de mi mamá que ya no recuerdo
los trofeos de fobal y las revistas Metal
los discos de folklore
las cuerdas bordonas mágicas aireando el living y la cocina,
las zambitas, las bagualas, las chacareras, las vidalas,
los valsecitos peruanos, las milongas.
Y mirar de nuevo todo. Mirar bien
Mirar las tapas,
estudiarlas con precisión de loco
cambiar el orden de las canciones
dar un nuevo sentido de vida a toda esa vida muerta
Ya se:
oir otra vez “Romance para la patria de un niño”,
que los pibes
piden que la recite cuando
estamos todos bien
en curda.
sobre mí se tomen la molestia de representar algo, un inventario
inconcluso inútil de valores afectados. Por mi que no,
que no estén, una locura verlos ahí quitando
espacio empaquetados en papel madera,
con hilo sisal que solo afloja a filo de
cuchillo acumulando mugre
melancolía nostalgia,
la gran oda
al tanga -
zo.
Y aunque reconozco el valor
que la gente
le da a los recuerdos,
me gusta observarlos desde afuera. Apreciar todo
lo que
encierran
Viejos viejos viejos
objetos chotos que son nada,
tanta nada,
tang sabor a nada,
nada vacía ausente que a veces pareciera ser todo
Porque, pero, que se yo, pero que se yo, no se,
...
...
una foto vieja,
una de pendejo,
una de cuando había
una de cuando no. Ver la casa,
ver el patio
la cara de mi mamá que ya no recuerdo
los trofeos de fobal y las revistas Metal
los discos de folklore
las cuerdas bordonas mágicas aireando el living y la cocina,
las zambitas, las bagualas, las chacareras, las vidalas,
los valsecitos peruanos, las milongas.
Y mirar de nuevo todo. Mirar bien
Mirar las tapas,
estudiarlas con precisión de loco
cambiar el orden de las canciones
dar un nuevo sentido de vida a toda esa vida muerta
Ya se:
oir otra vez “Romance para la patria de un niño”,
que los pibes
piden que la recite cuando
estamos todos bien
en curda.
miércoles, mayo 14
Los relojes
Tan fea fea y flaca es la Carla
que ni su nene se le sienta en la falda hoy
y entonces flota sola por la noche
dentro de ese tren podrido que va comiéndose los barrios
y yo la miro y te juro que pagaría con sangre
las cuotas que debe en Garbarino y me rompería el alma
para completar con felicidad su pecho marchito.
Pero ahora el pibe no le come
le desprecia lo que prepara, hijo de putita, todo el día
chocolate y caramelos, así dijo la Carla
al técnico, porque si sigue así el martes
no lo lleva a entrenar una mierda (para que aprenda).
Carlita flaca de la vida no te enojes
pero te partiría un buen verso en esa frente hundida,
delante de estos muertos que hojean la razón a voluntad,
para que todos vean
para que todos vean y nadie dude
para que todos vean y nadie dude nunca jamás
de lo bella y fiera que sos
y cuando les estallen las córneas
por tanta horrible hermosura que nunca jamás
sus ojos habían visto
usted la Carla, vos, la dueña de los colores pasteles,
vas a mirar hacia el cielo, si,
y vas a iluminarlo con tanto brillo
que hasta los relojes de la ciudad
confundidos
cambiarán números por letras
y tic por
toc
y tac por
tuc.
que ni su nene se le sienta en la falda hoy
y entonces flota sola por la noche
dentro de ese tren podrido que va comiéndose los barrios
y yo la miro y te juro que pagaría con sangre
las cuotas que debe en Garbarino y me rompería el alma
para completar con felicidad su pecho marchito.
Pero ahora el pibe no le come
le desprecia lo que prepara, hijo de putita, todo el día
chocolate y caramelos, así dijo la Carla
al técnico, porque si sigue así el martes
no lo lleva a entrenar una mierda (para que aprenda).
Carlita flaca de la vida no te enojes
pero te partiría un buen verso en esa frente hundida,
delante de estos muertos que hojean la razón a voluntad,
para que todos vean
para que todos vean y nadie dude
para que todos vean y nadie dude nunca jamás
de lo bella y fiera que sos
y cuando les estallen las córneas
por tanta horrible hermosura que nunca jamás
sus ojos habían visto
usted la Carla, vos, la dueña de los colores pasteles,
vas a mirar hacia el cielo, si,
y vas a iluminarlo con tanto brillo
que hasta los relojes de la ciudad
confundidos
cambiarán números por letras
y tic por
toc
y tac por
tuc.
viernes, abril 25
El Jose
Esta va para mi amigo Jose Luis
que está en Neuquén leyendo libros de filosofía
y fabricando magia con hilo encerado,
escribiéndose la vida
con esa honestidad que lo vuelve transparente
como el viento que debe soplar por allá.
Para mi amigo y sus pulmones
flojitos, su alma de acero, su risa de alegría
despatarrada y sencilla, que me metió
tantas patadas de aliento en el culo
y que nunca nunquísima levantó
el índice para juzgarme.
Mi amigo, levitando en el aire, como un barrilete,
como una vez en parque Rivadavia
cuando me dijo que la muerte de mi mamá
era lo mas triste que le había pasado en su vida.
Con el que armamos tres bandas
que no llegaron a nada.
Que entiende mis vicios aún sin compartirlos.
De Lugano a Soldati, de Soldati a donde pinte,
a los ocho, a los quince, a los veintidós
pateando las veredas sin nada de miedo y sin dolor,
sin mañana, porque así fue y será nuestra unión:
ahora,
hoy,
ya,
en este minuto
y después vemos como hacemos.
A veces me pongo a pensar
en el patio de la casa del Barrio Sarmiento,
¿te acordás hermano?
El mundo no existía.
No había nada alrededor.
Solo nuestro universo perfecto
de banditas de rock
y los otros juegos idiotas que no podíamos jugar
con nadie más.
A mi amigo el Jose dos cosas:
que nuestra amistad es el aire más puro que yo haya
respirado alguna vez.
Y que
cuando tenga un hijo
le voy a poner
tu nombre.
que está en Neuquén leyendo libros de filosofía
y fabricando magia con hilo encerado,
escribiéndose la vida
con esa honestidad que lo vuelve transparente
como el viento que debe soplar por allá.
Para mi amigo y sus pulmones
flojitos, su alma de acero, su risa de alegría
despatarrada y sencilla, que me metió
tantas patadas de aliento en el culo
y que nunca nunquísima levantó
el índice para juzgarme.
Mi amigo, levitando en el aire, como un barrilete,
como una vez en parque Rivadavia
cuando me dijo que la muerte de mi mamá
era lo mas triste que le había pasado en su vida.
Con el que armamos tres bandas
que no llegaron a nada.
Que entiende mis vicios aún sin compartirlos.
De Lugano a Soldati, de Soldati a donde pinte,
a los ocho, a los quince, a los veintidós
pateando las veredas sin nada de miedo y sin dolor,
sin mañana, porque así fue y será nuestra unión:
ahora,
hoy,
ya,
en este minuto
y después vemos como hacemos.
A veces me pongo a pensar
en el patio de la casa del Barrio Sarmiento,
¿te acordás hermano?
El mundo no existía.
No había nada alrededor.
Solo nuestro universo perfecto
de banditas de rock
y los otros juegos idiotas que no podíamos jugar
con nadie más.
A mi amigo el Jose dos cosas:
que nuestra amistad es el aire más puro que yo haya
respirado alguna vez.
Y que
cuando tenga un hijo
le voy a poner
tu nombre.
jueves, enero 31
El arte
Me estimula pensar
que las palabras acuden solas al papel.
Me gusta no
explicar cierta presencia.
Me gusta la consistencia detrás
del inconsciente.
Y cuando las palabras se ponen de acuerdo.
¿Y cuando se emperran en decir aquello?
También la incongruencia de ciertos
primeros versos.
La laboriosa melodía
de las sílabas.
El acopio violento de oraciones.
La lectura fórmula uno.
La regla y su antídoto.
La coma a destiempo, la acentuación corrida,
la forma sin forma, el significado errado, el desfasaje, el faso
el oximoron-no-se-que-mierda
Toda esa verdura.
Que pin que pan que esto que lo otro bla bla
Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla
bla
bla
bla
y sentirse uno muy así
guacho poeta re pistola gran lector mirá como escribe
que sensible sensiblero y leernos cositas unos a los otros
aplaudir y mariconadas
como esas.
Si, si, todo bien con eso.
Pero la verdad es que me estimula mucho más
mirarte cuando te estás yendo relojearte toda de izquierda
a derecha desde Ushuaia hasta La Quiaca
tu precordillera y los manantiales que te riegan
y toda esa calentura refrescante que me provoca
el dejarme así parado como un gil y tener
que decirte cositas preciosas en voz muy baja mientras
hago señas de que no con la cabeza
que no
que no
que no puede ser
que no puedo creer
mamá
lo linda que sos
lo buena que estás.
que las palabras acuden solas al papel.
Me gusta no
explicar cierta presencia.
Me gusta la consistencia detrás
del inconsciente.
Y cuando las palabras se ponen de acuerdo.
¿Y cuando se emperran en decir aquello?
También la incongruencia de ciertos
primeros versos.
La laboriosa melodía
de las sílabas.
El acopio violento de oraciones.
La lectura fórmula uno.
La regla y su antídoto.
La coma a destiempo, la acentuación corrida,
la forma sin forma, el significado errado, el desfasaje, el faso
el oximoron-no-se-que-mierda
Toda esa verdura.
Que pin que pan que esto que lo otro bla bla
Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla
bla
bla
bla
y sentirse uno muy así
guacho poeta re pistola gran lector mirá como escribe
que sensible sensiblero y leernos cositas unos a los otros
aplaudir y mariconadas
como esas.
Si, si, todo bien con eso.
Pero la verdad es que me estimula mucho más
mirarte cuando te estás yendo relojearte toda de izquierda
a derecha desde Ushuaia hasta La Quiaca
tu precordillera y los manantiales que te riegan
y toda esa calentura refrescante que me provoca
el dejarme así parado como un gil y tener
que decirte cositas preciosas en voz muy baja mientras
hago señas de que no con la cabeza
que no
que no
que no puede ser
que no puedo creer
mamá
lo linda que sos
lo buena que estás.
El reflejo
Dice
el espejo a mi reflejo:
de tu Yo pasado queda
apenitas
un oscuro destello.
Apagado.
Viejo.
Dice: es solo un destello.
Y si dice mucho y si habla poco
es justamente
por eso. Porque persevera en el espejo
la gracia del reflejo,
que a veces se vuelve
más claro y bello
que la luz de una mañana.
Todo se ve en el presente del reflejo,
desde los pasos mal dados
hasta las cicatrices, desde lo que fue un indicio
hasta lo que serán recuerdos.
Todo lo bueno es mío, dice el espejo,
lo pierdo a veces, a veces lo encuentro.
Lo revoleo al viento y regresa volando
con las alas mas cortas
pero amanece
cantando.
Habla al fin el reflejo:
que me mires, dice, por sobre
todas las cosas que me mires,
que me revises todo,
que recibas esto. Que brilles. Que me expliques
para que te escuche. Que te escuche
para poder decirte. Que me enseñes.
Que me sigas hasta
donde puedan tus pies, porque yo pienso hacer lo mismo,
un pie tras otro,
por cada paisaje en el que
se abra tu camino.
el espejo a mi reflejo:
de tu Yo pasado queda
apenitas
un oscuro destello.
Apagado.
Viejo.
Dice: es solo un destello.
Y si dice mucho y si habla poco
es justamente
por eso. Porque persevera en el espejo
la gracia del reflejo,
que a veces se vuelve
más claro y bello
que la luz de una mañana.
Todo se ve en el presente del reflejo,
desde los pasos mal dados
hasta las cicatrices, desde lo que fue un indicio
hasta lo que serán recuerdos.
Todo lo bueno es mío, dice el espejo,
lo pierdo a veces, a veces lo encuentro.
Lo revoleo al viento y regresa volando
con las alas mas cortas
pero amanece
cantando.
Habla al fin el reflejo:
que me mires, dice, por sobre
todas las cosas que me mires,
que me revises todo,
que recibas esto. Que brilles. Que me expliques
para que te escuche. Que te escuche
para poder decirte. Que me enseñes.
Que me sigas hasta
donde puedan tus pies, porque yo pienso hacer lo mismo,
un pie tras otro,
por cada paisaje en el que
se abra tu camino.
martes, enero 8
Fuego de una noche de verano
Por eso de vez en cuando dejo
que suba la fiebre.
Porque amanece afuera con un sol asqueroso
invicto de descanso insomne con los ojos ardientes partidos una veintena de veces por venas horribles de finas.
Porque el apolillo, la vigilia, intercambiándose como blanco y negro
en un tablero de damas, hora tras hora.
Porque en la cabeza un cúmulo de óxido de extraordinaria
lucidez que se olvida del tiempo y su constante
y asfixiante amenaza. Saborea el dolor con la minucia
de una ardilla.
Porque la garganta es el fuego de una parrrillada para dos.
Porque la quietud extrema masajea los pies de la noche.
Porque los sueños.
Ronquidos de novalgina. Zumbidos de ibuprofeno.
De vez en cuando dejo que la fiebre me suba
porque las pequeñas irregularidades
y los grandes detalles no suceden tan a menudo,
porque al cuerpo le gusta las rutinas
y la vida se caga en las aristas.
Pero siempre hay algo.
Basta despertarse a medianoche
bañado en sudor,
quitarse la chomba y secarse el cuerpo
la cara el cuello la espalda el pecho el sobaco y la bolas
arrojar la tela al medio del cuarto
y taparse a esperar
los escalofríos, que son como sutiles
descargas de la muerte
omnipresente.
que suba la fiebre.
Porque amanece afuera con un sol asqueroso
invicto de descanso insomne con los ojos ardientes partidos una veintena de veces por venas horribles de finas.
Porque el apolillo, la vigilia, intercambiándose como blanco y negro
en un tablero de damas, hora tras hora.
Porque en la cabeza un cúmulo de óxido de extraordinaria
lucidez que se olvida del tiempo y su constante
y asfixiante amenaza. Saborea el dolor con la minucia
de una ardilla.
Porque la garganta es el fuego de una parrrillada para dos.
Porque la quietud extrema masajea los pies de la noche.
Porque los sueños.
Ronquidos de novalgina. Zumbidos de ibuprofeno.
De vez en cuando dejo que la fiebre me suba
porque las pequeñas irregularidades
y los grandes detalles no suceden tan a menudo,
porque al cuerpo le gusta las rutinas
y la vida se caga en las aristas.
Pero siempre hay algo.
Basta despertarse a medianoche
bañado en sudor,
quitarse la chomba y secarse el cuerpo
la cara el cuello la espalda el pecho el sobaco y la bolas
arrojar la tela al medio del cuarto
y taparse a esperar
los escalofríos, que son como sutiles
descargas de la muerte
omnipresente.
jueves, diciembre 27
El método
Hace poco
sacamos el colchón al jardínazo
y después de una picada
una cocacola y un churro me acosté con las manos
por detrás de la nuca
a ver en silencio toda esa noche
que se estaba gestando
allá arriba. No hacía fresco.
No hacia calor,
no había mosquitos,
no había nada
de nada.
Tan solo los viejos árboles del jardín
agitándose muy despacito
y un puñado de nubes oscuras
de paso por mi recorte de cielo
escondiendo algunas
estrellas
y descubriendo otras. Y entonces me dormí.
Y entonces se me dio por soñar. Entonces.
Estaba de invitado en el programa de Chiche Gelblung un martes creo
con panelistas discutiéndome cosas y yo re piola ahí sentado con la remera de Mano Negra chamuyando sobre mi método muy tranquilito el pibe
Adriana Aguirre enfrente mío
mirándome con asco yo le tiraba besos
y cuando la cámara no me tomaba
me acariciaba la chota y en un corte me fui al baño
a mear y estaba el marido de Adriana
pelando un pelpa de kerusa que me le escapé
para no tentarme y me fui matando
al kiosco de al lado a comprar un baggiomultifrutal
que es lo mejor en verano sino querés
escabiar porque es temprano y todavía te quedan
algunas diligencias.
Hacía rato que no dormía tan bien.
Y la verdad es que si, podría haberme
hecho millonario con el método.
De la noche a la mañana, como si nada. Ya se.
Pero la otra verdad es que siempre
fui un vago.
A las siete y media nos despertó el sol.
sacamos el colchón al jardínazo
y después de una picada
una cocacola y un churro me acosté con las manos
por detrás de la nuca
a ver en silencio toda esa noche
que se estaba gestando
allá arriba. No hacía fresco.
No hacia calor,
no había mosquitos,
no había nada
de nada.
Tan solo los viejos árboles del jardín
agitándose muy despacito
y un puñado de nubes oscuras
de paso por mi recorte de cielo
escondiendo algunas
estrellas
y descubriendo otras. Y entonces me dormí.
Y entonces se me dio por soñar. Entonces.
Estaba de invitado en el programa de Chiche Gelblung un martes creo
con panelistas discutiéndome cosas y yo re piola ahí sentado con la remera de Mano Negra chamuyando sobre mi método muy tranquilito el pibe
Adriana Aguirre enfrente mío
mirándome con asco yo le tiraba besos
y cuando la cámara no me tomaba
me acariciaba la chota y en un corte me fui al baño
a mear y estaba el marido de Adriana
pelando un pelpa de kerusa que me le escapé
para no tentarme y me fui matando
al kiosco de al lado a comprar un baggiomultifrutal
que es lo mejor en verano sino querés
escabiar porque es temprano y todavía te quedan
algunas diligencias.
Hacía rato que no dormía tan bien.
Y la verdad es que si, podría haberme
hecho millonario con el método.
De la noche a la mañana, como si nada. Ya se.
Pero la otra verdad es que siempre
fui un vago.
A las siete y media nos despertó el sol.
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